lunes, 19 de diciembre de 2011

HOY QUIERO DECIR GRACIAS



Cada vez que siento,
que todo se derrumba
a mí alrededor,
que las cosas no salen como uno las espera,
ni mucho menos
como uno las planea,
surge algo… un milagro,
una mano que se extiende generosa,
una voz que te habla,
un consejo que te instruye,
unas palabras que te alientan
y te animan a seguir caminando,
pese a los obstáculos…
que cambia el rumbo de las cosas positivamente;
En esos instantes cuando la vida parece darte la espalda,
es también cuando descubres que hay personas maravillosas
dispuestas a darte una mano desinteresadamente…
Dicen que cuando ofreces una mano
al punto de que te olvidas de ti mismo
la vida y Dios te recompensan
cuando llegado el momento te toca recibir ayuda
de la misma forma que un día otros la necesitaron.
Las leyes de la vida y del amor son inquebrantables,
es hermoso poder tender una mano,
poder auxiliar a quien te necesita,
aún cuando incluso no te lo pidan.
Uno siente que nada es en vano,
que todo tiene su correspondencia
aunque no lo esperemos.
Y cada vez que esto sucede mi espíritu se expande
rejuvenece, y sólo puedo dar las Gracias
por tan especial regalo.
¡¡Cuánto afecto siento por esas personas maravillosas!!
Algunas las veo todos los días, otras sólo de vez en cuando:
Familiares, amistades, conocidos.
Algunos están tan lejos que parecen no contar,
pero Sí cuentan, y mucho.
Sé que hay personas que hasta rezan por mi y por los míos,
son como ángeles terrenales
que permanecen unidos a uno
mediante un hilo invisible pero brillante,
que sólo el corazón puede ver y sentir.
Gracias a cada uno, que hacen que la vida
tenga el mayor de los sentidos.
No estamos solos, aunque a menudo
sintamos que es así.
Hoy quiero darte las Gracias,
a vos que estas leyendo esto.
Tal vez no nos veamos todos lo días, tal vez
hace mucho tiempo que incluso no nos reunimos,
pero de alguna forma como persona
que en algún momento de la vida hizo que nos conociéramos
hiciste, consciente o inconscientemente
que éste encuentro personal o virtual fuera posible.
Estoy segura de que me has enseñado muchas cosas
en el pasado, o en el presente
aunque en su momento tal vez no las supe ver,
pero dicen que por algo uno se encuentra, ¿o no?

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!!!!


Cintia Daniela Domicolo 

lunes, 5 de diciembre de 2011

Pensamientos...




Quisiera poder tener mi mente en blanco, como un papel sin estrenar, pero le tengo miedo a la nada, acaso me sumerja en el vacío y me extinga en la profundidad del silencio, acaso no quiera regresar a ser quien era antes de lograr poner mi mente en blanco. Y me pregunto… ¿qué encontraré allí? ¿Por qué no puedo simplemente aquietar mi alma del bullicio que estresa y que agobia?
Serena contemplo las paredes que a modo de techo funcionan como barrera entre el cielo y yo, seria mucho mas fácil salir afuera y contemplar las estrellas, las paredes ya no logran expresarme nada, acaso el cielo infinito me libere del miedo y la incertidumbre, sin embargo optaré por no dar cabida a tal expresión, no quiero ya condicionamientos que me alejen de la expresión pura del universo, quiero mas bien reencontrarme con ella, sentirla recorrer cada espacio de mi ser, divisar como su luz rompe con la niebla que condensa al alma, que la oprime y la machaca. 



Cintia Daniela Domicolo 

martes, 29 de noviembre de 2011

CICATRIZ

(Memory-video para acompañar)



¿Alguna vez te hiciste daño o te lastimaste profundamente en la piel? ¿Sangraste? ¿Te limpiaron la herida? ¿Te hicieron puntos?
Seguramente la mayoría se cayó, se tropezó, se quemó o simplemente se lastimó. En su momento habrán sangrado…quizá no a todos hallan tenido que hacerles puntos, pero aquella herida en si fue lo bastante importante para luego de la curación superficial vivir el proceso de sanación…
¿Y cómo es éste proceso?
En primera instancia la herida duele mucho, arde incluso y quema en ocasiones.
Luego cuando ya es limpiada y curada, aún continúa el margen de dolor, tal vez con menor intensidad, pero continúa…
En ese entonces la piel no presenta un buen aspecto, en ellas se puede visualizar raspaduras, magullones, piel amoratada, quemaduras de mayor o menor grado, puntos en caso de un corte profundo…
Sin embargo la herida, interiormente se esta curando, sanando. En las capas profundas los tejidos están cumpliendo el proceso de regeneración y aunque no lo veamos, esto es así, actúa silenciosamente, plaquetas ponen en funcionamiento su ejército de cicatrización…
Entonces, cuando todo eso sucede notamos que la piel comienza a picar, sentimos deseos de rascarnos, aunque con solo pensarlo eso ya causa impresión…
Este picor dura un tiempo, en ocasiones hasta se puede sentir que la piel se estira, que ni la queremos tocar.
Pasado un tiempo prudencial y dependiendo de la gravedad de la herida, la piel comienza a cambiar de aspecto. En algunos casos, de heridas más leves, se puede ver una costra, una capa de sangre coagulada por encima de la herida, y a veces el picor regresa, pero como la costra esta latente, muchos caen en la tentación de quitarla o arrancarla, lo que en estos casos si la costra no esta lo suficientemente suelta produce un nuevo sangrado. ¡y a volver a esperar!
La costra en condiciones normales se desprende sola, cuando a la superficie de la piel ya no la necesita…
Es allí cuando se divisa una Cicatriz. En algunas heridas, una cicatriz importante, en otras apenas una protuberancia. Pero la cicatriz queda…
Algunas personas la llevaran por un tiempo, otras tal vez tengan que llevarla toda un vida, como es el caso de las quemaduras o de cortes muy profundos que han requerido de intervención quirúrgica o de puntos.
Pero la herida ya está sanada, la cicatriz es solo el recuerdo que nos queda del accidente.
Deja de doler, aunque cada tanto el picor pueda regresar por condiciones climáticas que afecten a la dermis…
Se preguntaran ahora por qué me empeño en darles esta descripción, de seguro un enfermero podría explicarlo mucho mejor; yo lo hice con mis propias palabras, aunque con un doble sentido…
Lo que intento es hacer una nueva comparación, pues todo nos sirve de aprendizaje para la vida, Dios nos presenta a menudo situaciones con un propósito
Las cosas suceden por alguna razón.
En la vida también podemos estar dañados, dolidos, quebrantados, vencidos…y hasta que no pasa la tormenta es como vivir un proceso de cicatrización, a lo que yo prefiero llamar proceso de sanación.
Si duele es porque una prueba importante estamos atravesando…
Si pica es porque nos esta costando asimilar dicha prueba…
Si arde, si quema o sigue doliendo es porque la prueba se esta prolongando en el tiempo, pero algo maravilloso podríamos rescatar de dicha vivencia…
Si se produjo finalmente la costra pero intentamos arrancarla antes de tiempo es porque muchas veces intentamos acelerar el proceso, sin comprender que Dios tiene también sus propios tiempos y que no son los nuestros únicamente.
Solo si dejamos que el proceso cumpla su ciclo sanaremos, aunque quede la cicatriz.
La cicatriz nos mantiene la memoria latente de lo ocurrido, y así debe ser, eso nos mantiene humildes y alertas para que aquello de lo cual renegamos no nos vuelva a ocurrir…salvo que se trate de situaciones de pérdidas de seres queridos, pruebas que debemos vivir aún a costa de nuestra voluntad, pero necesarias al igual que todas las pruebas.
Seguramente te ha pasado alguna vez…

El sábado tuve un accidente…me corté el brazo con unos vidrios ocasionando un herida muy profunda que requirió de varios puntos. Solo se rompieron algunos vasos sanguíneos, pero como la herida estuvo muy cerca de la vena me salvé de que no me internaran o me hicieran transfusión.
Ahora estoy curando con el brazo inmovilizado, y el domingo mientras me lo observaba y considerando también algunas pruebas que estoy atravesando pensé en esta comparación…
Cuantas pruebas uno atraviesa, algunas son pruebas trascendentes que se extienden en el tiempo, otras son pruebas más cortas que de todas formas nos dejan una enseñanza.
Lo bueno que nos pasa en la vida es hermoso, pero lo malo por así decirlo nos depara una gran victoria en cuanto sepamos asimilarlo, aunque sea un proceso difícil, aunque solo nos haga llorar y al final nos deje una "Cicatriz"
Espero le hayan encontrado algún significado…

Cintia Daniela Domicolo 




jueves, 24 de noviembre de 2011

EL RECONFORTANTE SONIDO DEL RÍO

RÍO NOGOLÍ: ubicado al Norte de la provincia de San Luis, 50 km desde la Capital puntana.
Sus aguas son cristalinas. Uno puede meterse allí y observarse los pies.
Nace en las vertientes serranas, hasta desembocar en el río que lleva su nombre.
Fluye armoniosamente, por sectores su torrente es calmo, mientras que por otros es turbulento, dejando observar pequeñas cascadas hasta confluir en hermosos saltos, pozos de agua con cierta profundidad, ideales para refrescarse en épocas de calor.
Toda esta belleza rodeado del paisaje serrano que actúan a modo de barrera protectora contra las inclemencias del tiempo. 

TU MIRADA ES PORTADORA



Tu mirada es portadora
De ilusiones compartidas,
De sueños que me estremecen,
Y de ansias repetidas.

Me sumerges en un mundo
En que te puedo inventar,
Me empapas con tu presencia
Entonando tú cantar.

Y el albor de tu dulzura
Es pura esencia de vida,
Lo siento en cada caricia
Mientras me hallo dormida.

¡Hay amor si te encontrara
Al repuntar cada día!
Dejaría de soñar
Para entregarte mi vida.

Sin embargo a mi pesar,
Sólo existes en los sueños,
Únicamente en las noches
Al florecer mis desvelos.

Y al despertar me desahucio
Por no hallarte en mí camino,
Eres brizna vaporosa
Sosegándose al rocío.

¡Hay amor si te encontrara
Al repuntar cada día!
Dejaría de soñar
Para entregarte mi vida.

Así es como yo te invento,
En mis horas de descanso,
Y aunque sea una ilusión
Yo te busco en cada paso.

Tal vez un día despierte,
Y te encuentre en ésta vida,
Tal vez tú puedas notarme
Y me sorprendas un día.

¡Hay amor si te encontrara
Al repuntar cada día!
Dejaría de soñar
Para entregarte mi vida.

Cintia Daniela Domicolo 

Rincón del Alma. Por Cintia Daniela Domicolo: CUANDO NUESTRA VIDA CAMBIÓ PARA SIEMPRE...

Rincón del Alma. Por Cintia Daniela Domicolo: CUANDO NUESTRA VIDA CAMBIÓ PARA SIEMPRE...: Por la ventanilla se divisaban las sierras, imponentes murallas naturales que dejaban al descubierto exuberante vegetación, simulando una alfombra de terciopelo. Aquello no cabía en el lente de mis ojos, por un momento me sentí pequeña frente a tanta grandeza, y me dije: "Dios realmente creó todo ésto, la naturaleza se dejó moldear por sus manos a través de millones y millones de años, para que tuviéramos la dicha de poder contemplarla algún día"
Los colores, texturas y aromas impregnaban los sentidos, en aquel entonces los micros aún tenían ventanillas que se podían abrir, era asomar el rostro y sentir un aire renovado y puro.
Desde entonces tuve que aceptar mi limitada capacidad para imaginar aquello, la realidad simplemente ma había superado.
Ya no estábamos en Buenos Aires...
Una vida nueva comenzaba.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

DESENSILLANDO


A menudo las cosas no son lo que parecen, detrás de un simple reflejo se halla la verdadera esencia de cada persona, de cada hogar, de cada acción, de cada pensamiento.
Vamos construyendo conceptos, los adaptamos a nuestra realidad circundante, e inconscientemente le imprimimos un sello personal, que contiene todo el peso de nuestra historia, producto de experiencias previas que conforman la subjetividad de cada uno, única, personal e intransferible.
Lamentablemente éstas son cosas que no siempre vemos en los demás, ni que los demás ven en nosotros, sino que más bien suponemos, puesto que están más allá de lo meramente visible y tangible. No lo vemos con los ojos, a menudo sin embargo lo sentimos, pero eso que sentimos tampoco garantiza la verdadera esencia de eso que intento decir. En éste aspecto somos enigmáticos. Podemos ser un sistema cerrado, impenetrables. Algunas personas lograrán abrirse a la vida y por ende a las personas, lograrán transmitir cierto grado de transparencia, sin embargo no todos somos iguales.
No deberíamos sorprendernos entonces si no podemos comprender ni ser comprendidos por los demás, creo que a todos nos pasa, a todos nos tocó alguna vez ser incomprendidos, así como también nos tocó carecer de la posibilidad de comprender al otro, para bien o para mal. En ocasiones guardamos el dilema y optamos por no hablar de lo que nos preocupa o inquieta, pero en otras ocasiones hacemos todo lo contrario, dejamos que las palabras fluyan a modo de río, sin importar muchas veces hacia dónde nos puede conducir o hacia a dónde podemos conducir a otros.
A veces dudamos, no sabemos cómo actuar, actuamos con tacto, o actuamos por impulso, acertamos y también nos equivocamos, suponemos que las cosas son de determinada manera cuando en realidad no tenemos en mano todas las piezas del rompecabezas, las que atañen a la cuestión en sí. Nos ofendemos y frustramos frente a la derrota, y nos deleitamos frente a la victoria, de palabras, de acciones y pensamientos. Muchos psicólogos lo definirán como Lucha de Poder. ¿Quién tiene la verdad en mano? ¿Quién posee la táctica o inteligencia para ganar una discusión? ¿Quién tiene el corazón más roto? ¿Quién dio más ó quién dio menos?
No siempre podemos mirarnos en el otro a modo de espejo, aunque a veces sin darnos cuenta descubrimos que los defectos que tanto nos molestan del otro son los mismos que tenemos nosotros, o al menos similares, pues todo aquí tiene su hilo conductor y las cosas siempre suceden por algo, detrás de cada experiencia se halla un mensaje, el resto depende de uno.
Podemos poner manos a la acción o por el contrario quedarnos donde estamos y dejar que el tiempo pase.
Es bueno tomarse un tiempo, pero no es bueno dejar pasar la eternidad…
Ojalá pudiera volver el tiempo atrás y remediar todo lo que no hice bien, decir las palabras que muchas veces callé y repartir los abrazos que nunca dí. A veces parece ser demasiado tarde, pero unos se da cuenta mediante el presente que todo, absolutamente todo tiene un sentido, y que renegar por aquello que no hicimos es como querer pegarle las plumas a una gallina luego de arrancárselas. Es preferible dejar que le crezca nuevamente, tardará un tiempo y sufriremos en el proceso, pero mientras tanto tendremos un motivo para retractarnos.
No soy perfecta, si en éste momentos las palabras fluyen hoy aquí no es para demostrar que tengo la razón en lo que intento decir, sino más bien para avanzar de algún modo, para comprenderme a mi misma.
Todos deberíamos buscar la respuesta dentro de uno.
Hoy quiero vivir, aunque tenga que equivocarme; quiero intentarlo, aunque tenga que escuchar mil reproches; quiero pedir perdón, aunque tenga que ganar el rechazo.
No siempre podemos ser aceptados por todos, ni cubrir las expectativas y demandas de los demás, de la misma forma que los demás no podrán cubrir en todo momento nuestras expectativas y demandas.
Habrá que buscar el equilibrio.
Dios tiene un propósito para cada uno en esta tierra, y eso HOY me basta.

Cintia Daniela Domicolo 

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